Teoría del desamparo

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(2015)

Un jurado integrado por Vlady Kociancich, Abelardo Castillo y Andrés Rivera le otorgó en el año 2007, el Premio Emecé a la novela Teoría del desamparo de Orlando Van Bredam. En 2015, Editorial Fundación La Hendija la reedita y recuerda algunos de los juicios y comentarios que generó esa primera edición. “No existe la perfección en el arte, pero hay obras que se aproximan peligrosamente a ella, como la novela Teoría del desamparo de Orlando Van Bredam. Es excelente desde el título, que no es lo menos importante en una novela importante”. Jaime Muñoz Vargas en “Ruta Laguna Norte”, revista mexicana, junio de 2010. 

“Con una lógica incesante -que hay que decirlo, a veces roza la locura- la novela logra convencernos a cada paso de que la realidad puede ser, con frecuencia, tan inverosímil como la ficción. La narración en segunda persona en la primera y en la última parte del libro es, si no novedosa, por lo menos efectiva y colabora con la dinámica de la historia que se propone contar”. Ezequiel Acuña en revista Radar de Página 12, setiembre de 2007.
“Crimen, enigma y deducciones se combinan, por un lado, con un tono de comedia negra y, por otro, con un recurso novedoso para el policial: el uso de la segunda persona del singular, de un ‘usted’ que es el verdadero sujeto de la acción. Con ello, la novela logra insertar una inusual aventura de crimen y corrupción política en la vida de un hombre común, oficinista y padre de familia”. Soledad Quereilhac en ADN Cultura, diario La Nación, 17 de noviembre de 2007.
“Orlando Van Bredam es un perfecto ejemplo de escritor del llamado interior, completamente fuera de los cánones pero bien reconocido por sus miles de lectores. Lo conozco desde hace más de veinte años, lo he publicado decenas de veces, en la revista Puro Cuento y en varias antologías, y lo he considerado como uno de los principales minimalistas argentinos”.
Mempo Giardinelli en la Revista Debate, 2007.
“Van Bredam edifica desde el comienzo, una novela atrapante. El relato tiene una agilidad narrativa excepcional y, a su vez, una distancia óptima. El ritmo de lectura es acelerado: no se deja el libro hasta desentrañar el nudo y llegar al final de los sucesos (…) La novela dosifica con maestría la vida del protagonista, sus secretos, sus deseos, su inserción en lo laboral y en lo afectivo, en la sociedad en la cual vive y nació. Y despliega lo absurdo de un modo en que, lo absurdo, se transforma en verosímil”.
Patricia Severín en “La mañana”, Formosa, 2008.

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